en el mensaje dirigido a España, he cumplido con un deber de americanismo

Dice el mensaje:

EL JEFE SUPREMO DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR

A Su Majestad la Reina María Cristina, Regente de España.

El pueblo del Ecuador, que en un tiempo formó parte de la Monarquía Española y a la cual le ligan los vínculos de la amistad, de la sangre, del idioma y de las tradiciones, se siente conmovido en presencia de la cruenta y aniquiladora lucha que sostienen Cuba, opr su emancipación política, y la Madre Patria, por su integridad.

Mi gobierno, ciñéndose a las leyes internacionales, guardará la neutraliad que ellas prescriben; pero, no se puede hacer el sordo al clamor de este pueblo anheloso de la terminación de la lucha; y debido a ésto me hago el honor de dirigirme a V.M. como lo haría el hijo emancipado a la madre cariñosa, interponiendo los buenos oficios de la amistad para que V.M. con su sabituría y guiada por sus humanitarios y nobles sentimientos- en cuanto de V.M. dependa – no excuse la adopción de los medios decorosos que devuelvan la paz a España y Cuba.

Nuestra historia recuerda que durante quince largos años lidió Colombia por su independencia y la conquisó a costa de más de doscientas mil vidas, de la casi total extinción de su riqueza pública y privada, y de un legado en deuda flotante de doscientos millones de pesos; y ha sido preciso el decurso del tiempo para que las antiguas colonias, ya constituídas en naciones autónomas, reanudasen oficialmente con la Madre Patria los lazos de amistad.

España perdió casi todo su comercio con América; no obstante que, a raíz de obtenida la independencia, Colombia permitió la admisión de la bandera española en sus puertos, y que los españoles eran acogidos en ellos como hermanos.

Tan grandes males se habrían evitado, a mi ver, si España no hubiera desoído el prudente consejo que en tiempo oportuni dió el Gabinete Británico, consistente en que ajustase la paz con sus colonias, reconociendo su independencia, con la reserva establecida en solemne convenio – entonces aún posible- de ventajas especiales para su bandera.

No se habría desviado la corriente de su comercio de esta parte del mundo y la comunión entre ambos pueblos no habría tenido solución de continuidad. V.M sabe que fué sólo bajo el reinado del augusto esposo de V.M., Don alfonso XIII, de gloriosa memoria, cuando definitivamente las relaciones oficiales entre España y sus hijos vinieron a ser cordiales.

Parece cuerdo acatar ahora las enseñanzas de la experiencia y el consejo del Gabinete Británico, dado en caso análogo en la época a que me he referido; así España pondrá a cubierto sus intereses y habrá hecho justicia a las aspiraciones de Cuba, sin mengua de su decoro.

Ruego a V.M. que acoja esta carta como una prueba de la leal amistad que el Ecuador profesa a España, puesto que sólo un sentimiento elevado me mueve a dirigirla a V.M. Así como me guía también el sincedo deseo de que se acreciente la gloria del Trono que, con tanta prudencia como sabiduría , ocupa V.M., en nombre y representación de su augusto hijo Don, Alfonso XIII, a quien Dios guarde.

Hago votos por la felicidad de España, y por la de V.M. y la de su augusto hijo el Rey.

Dado en Guayaquil, residencia occidental del Gobierno, a 19 de diciembre.

Eloy Alfaro

El ministro de Relaciones Exteriores

I. Robles

Volvamos a leer el texto, me gusta mucho. Hay un momento en que habla de ambos pueblos. Como uno sólo del lado de acá.

Rafael María Merchán y Pérez le agradeció con estas palabras

“si no fuera título suficiente para dirigirme a Ud. el recuerdo gratísimo de aquellos meses de 1880, en que redactaba yo La Estrella de Panamá , y en que ud. ayudándome, bondadosamente, desde las ocho de la mañana hasta la cinco de la tarde me hablaba de sus esperanzas y sufrimientos de patriota, y me iniciaba en los pormenores de las luchas de su querido Ecuador; si eso no fuera suficiente, repito, lo seria mi carácter de cubano, para dirigiré a Ud. en esta carta debida expresión de mi profundo reconocimiento por su Mensaje a la Reina de España, sobre la independencia de Cuba. Lo leí en ese mismo periódico que para Ud. y para mi forma parte del pasado, de lo mejor de nuestro pasado, y,… si yo no lo conociera a Ud., mi buen Alfaro descubriría toda su alma en todas esas magnificas líneas, que sería unos de los mejores derechos, y tiene Ud. muchos con que pasar a la inmortalidad con unos de los americanos más ilustres, y más dignos de veneración”

Y qué cosa más apreciable por su sencillez le responde alfaro?

en el mensaje dirijido a España, he cumplido con un deber de americanismo. Deploro sí, que una nación débil como el Ecuador no pueda hacer oír con la eficiencia que requiere el caso

Dijo José Martí de Alfaro:

“El bravo Alfaro es uno de los pocos americanos de creación”

Y es verdad, comprendo luego de leer y transcribir esta carta, que Alfaro tuvo la visión, la honradez, la valentía, el aplomo, las ganas de cumplir sus compromisos de solicitar la independencia de Cuba. Cuando pocos en esos puestos le hicieron.

ELOYALFAROCUBA

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